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Las personas que consumen vino con moderación tienen menos riesgo de fallecer por cualquier causa (riesgo total de mortalidad menor) que las que se abstienen o beben en exceso. Esta asociación, ampliamente aceptada, se conoce como la curva en forma de jota. Esta curva se puede atribuir a los efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular, que compensan los efectos negativos de ciertos cánceres, lo que resulta en un menor riesgo de fallecer por cualquier causa posible. El riesgo relativo de morir está en su punto más bajo entre las personas que beben poco o con moderación y resulta mayor entre los abstemios. No obstante, el riesgo aumenta de forma espectacular con cada copa que supera el límite de la moderación. Por consiguiente, una o dos copas se pueden considerar «buenas para la salud», pero beber más de lo aconsejable no redunda en más beneficios, sino en más daños para la salud.

Si se consumen en exceso, las bebidas alcohólicas incrementan la exposición a una amplia variedad de factores de riesgo, un riesgo que se incrementa con la cantidad de alcohol que se consume. Por tanto, resulta esencial evitar el consumo abusivo. El abuso del alcohol se asocia con una serie de enfermedades crónicas a largo plazo que reducen la calidad de vida. Entre ellas, se encuentran la hipertensión, problemas cardiovasculares, cirrosis hepática, dependencia del alcohol, varias formas de cáncer, daños cerebrales derivados del consumo de alcohol y otros trastornos. No sólo la cantidad de alcohol es importante, sino también las pautas de consumo. Los descubrimientos de un metaanálisis apoyan los resultados de otros estudios de que el consumo excesivo esporádico (denominado en España botellón) resulta perjudicial para la salud coronaria. Los autores coinciden en la necesidad de que los bebedores eviten este tipo de pauta de consumo, no sólo por los posibles efectos sobre la salud coronaria, sino también por otros riesgos más inmediatos, como la posibilidad de sufrir un accidente o los episodios de violencia.

Además de los problemas coronarios resultantes de un consumo excesivo de alcohol, también hay consecuencias sociales, tanto para el bebedor como para el resto de personas en la comunidad. Las consecuencias incluyen el maltrato de personas del entorno familiar (incluidos los niños), de amigos y compañeros e incluso de extraños u otras personas presentes.

El resumen anterior ofrece una descripción general del tema; para más detalles y resolver dudas específicas, remítase a los artículos en la base de datos.

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